Justo hace unos días, he acabado de leer un libro que me ha tocado profundamente el alma. Muy positivamente además.
Un libro que si no hubiera sido por un Youtuber español, que se dedica a viajar por el mundo en moto narrando las aventuras que vive, jamás hubiera tenido la oportunidad de leer.
Los sueños de Júpiter es un libro escrito por el grandísimo escritor británico Ted Simon. Se trata de una obra de culto dentro de la literatura de viajes, pero también algo más profundo: un libro sobre el tiempo, la identidad y el sentido de avanzar.
Es un libro que se publicó por primera vez en los años 70 y ha sido reeditado varias veces, gracias a su gran éxito que no pasa desapercibido a ninguna generación de personas amantes de la aventura en moto.
No obstante, decir que para mí ha sido un libro no solo de las aventuras de un loco que da la vuelta al mundo en una Triumph T100 de 500 c.c. y dos cilindros en paralelo. Para mí ha sido un viaje espiritual. Un viaje a mis orígenes más primarios como ser humano.
Y te lo explico todo a continuación.
No tiene porqué gustarte las motos, pues la metáfora de esta publicación no radica en las dos ruedas. Tampoco en el viaje que se hizo Ted en 1971, con una moto de 1967 en un mundo que ya no existe.
El viaje es la excusa, no el centro. No se trata de idealizar algo que desapareció hace décadas. Este post trata sobre la libertad pero sin eslóganes de Aliexpress.
Todo empezó en 1971. Ted Simon era un tipo joven, inteligente, formado y con tantas inquietudes que su vida se había vuelto muy estrecha. Estudió periodismo. También era escritor (y vaya que sí es un buen escritor). Siempre se dedicó a cubrir conflictos internacionales.
Justo antes de tomar la gran decisión de dejar todo atrás y recorrer el mundo en una moto made in Great Britain, se encontraba en un momento personal delicado. Pues sentía que su vida estaba entrando en una fase de comodidad, rutina y ruido que no le convencía.
Todo y ser un caballero inglés, estaba afincado en Francia. Una vez tomó la decisión que cambiaría su vida (y la de muchos lectores tal y como escribe él mismo en la contra del libro) habló con el periódico en el que trabajaba entonces, The Daily Telegraph, para que apoyara su épica y le dejara continuar trabajando mientras viajaba. Hizo lo mismo con Triumph, es decir, pedir una moto prestada y soporte técnico logístico durante el viaje.
Lo más parecido en la actualidad, sería teletrabajar viajando por el mundo y colaboraciones entre Influencers y marcas, marcas y Youtubers de reconocimiento mediante colaboraciones.
El viaje de Ted fue prácticamente autofinanciado. Algo impensable a día de hoy con la libertad y recursos con el que lo hizo.
Todo empezó montado en su motocicleta nueva, con equipación para la moto de la época y con ropa que hoy sería vintage. Arrancó la moto y recorrió toda Francia, para posteriormente cruzar a España y embarcarse en dirección el norte de África.
Llegó a Marruecos, recorrió todo el Magreb y finalmente llegó a Egipto. Allí fue cuando verdaderamente tuvo la sensación de dejar Europa y empezó la epopeya al más puro estilo del mundo antiguo, pues la barrera cultural fue increíble.
Y lo puedes sentir a la perfección leyendo el libro. Puedes sentir cada gota de sudor en tu propio cuerpo, cada dificultad aduanera, cada choque religioso con las personas que se cruzaba por el camino.
Recorrió el continente africano, cruzando por países que hoy en día sólo aparecen en los libros de historia. También estuvo en otros que su nombre ha cambiado varias veces. Otros dónde el hombre blanco era rey y señor de las tierras y que ahora no queda ningún vestigio de aquello. Cuando llegó a Ciudad del Cabo, tuvo problemas para encontrar un transporte que lo llevara al otro lado del Atlántico a él y a su Triumph.
Encontró un barco carguero que de forma improvisada, lo aceptaron en plan polizón. El viaje por el atlántico fue lento, duro y desagradable. Pero las grandes gestas se obtienen de buenos y malos momentos. Sobre todo de los malos.
El barco atracó en Brasil, país en el que estuvo detenido, debido a la dictadura que mandaba allí en aquella época. Tuvo sus problemas. No fueron pocos. Tampoco fáciles. Pero finalmente encontró ciertos apoyos que le ayudaron a salir del país, rumbo a Argentina. Cruzó el país por los Andes y para luego de sur a norte, cruzar Chile.
Durante ese tiempo, explica miles de historias, anécdotas y curiosidades varias, que necesitaría cientos de páginas para dejar aquí por escrito. No es el objetivo.
Recorrió todo el continente americano. Estuvo afincado un tiempo en Estados Unidos; West Coast, dónde conoció a una chica de la que se enamoró y le prometió cosas que nunca pudo cumplir.
En el libro, se aprecia una reducción de detalles en su viaje conforme van pasando los años. Es decir, se extiende casi medio libro en el continente africano y pasa “más por encima” el resto del viaje. El resto del mundo. Y es evidente, pues, toda gesta toca fondo y la emoción del principio, contrasta claramente con el cansancio del final.
De América pasó a Oceanía, siendo Australia un país donde vivió experiencias loquísimas, dignas de una película de ficción. Dejó Oceanía para sumergirse en las islas asiáticas, así como entre otros, India y Pakistán. Ya estaban en conflicto para entonces, justo como siguen ahora dos países étnicamente hermanos.
Incluso en el viaje de regreso, con la moto prácticamente destruida, casi sin recursos económicos y con la enfermedad conquistando su organismo, atravesó países como Afganistán, Irán y Turquía. Todo eso en los años 70.
¿No te parece sublime?
Una vez entró en el continente europeo, se apresuró para regresar a casa. Las fuerzas flaqueaban y el propósito se desvanecía por momentos, al mismo ritmo que sus fuerzas se agotaban.
Finalmente llegó a Inglaterra. Lo recibieron algunas personas como un héroe de poca monta. Regaló la moto tal cual la dejó tras el viaje al National Motorcycle Museum de Birmingham. Para ser expuesta y recordada como la Triumph T100 que se hizo más de cien mil kilómetros de travesía, para descansar (aún a día de hoy) eternamente, no cómo el mundo que recorrió entre 1971 y 1973.
Bien, el libro es impresionante ya lo he dicho. También transformador, así como transgresor para la época en la que fue escrito.
Yo no sabía quién era Ted Simon y cuán épica fue su historia. Gracias a un Youtuber granadino que viajó por América durante siete años en una BMW GS 1250, pude descubrir esta maravillosa obra de arte y a un personaje digno de seguir.
En el último capítulo de la serie de Youtube de viajes por América, este Youtuber llega a Alaska, a la parte más lejana del continente americano. Allí pone fin a su expedición motera y entrega la moto en un museo. No recuerdo el nombre del pueblo, tampoco del museo, pero recuerdo que justo en ese momento, habló de la épica de Ted Simon y como él desde pequeño siempre quiso replicarla.
Siguiendo los pasos del británico, el joven Youtuber español emuló el final de un viaje largo y motivante para el resto de mortales.
En el año 2019 sentí que el mundo se estaba derrumbando encima de mi cabeza. Todo aquello por lo que había luchado hasta el momento, no tenía sentido para mí. Hice un viaje importante en bicicleta, al más puro estilo bikepacking. Vendí todos mis negocios y el servidor público que siempre llevé en el interior, había muerto.
En el año 2020 apareció un virus chino maligno que nos puso en jaque a todos. Sin excepción. Tuve la desgracia de vivirlo de bien cerca, incluso en primera persona. Esa experiencia me transformó todavía más.
Años después, me topo con el libro de Ted Simon, “Los sueños de Júpiter”.
Ted no encontró pobreza en muchos países africanos que hoy en día mueren niños de hambre. Es más, países formados por blancos ahora son completamente población negra. Además, sufrió las dictaduras del sur de América. Hoy naciones aparentemente occidentalizadas, económicamente ricas y plagadas de turistas. Estuvo en un Irán y un Afganistán dónde el islam político no era dueño de las instituciones. Las mujeres vestían con falda y camisetas escotadas.
Por eso el libro sigue siendo potente a día de hoy. Porque el verdadero viaje está en nuestro interior. No es necesario cruzar fronteras con GPS, RRSS o teléfonos móviles y descubrir la hospitalidad real o el peligro inminente. Pues el mundo entero, está dentro de ti.
Y quiero conectar este último párrafo con mi historia personal que empezó en 2019, una historia, que probablemente hayas vivido tú en algún momento de tu vida.
No continues con una vida guionizada o impuesta. La idea de moverse (física o vitalmente) es una forma de pensar. Rompe con la vida administrada. En el fondo, Ted Simon hace lo que muchos no se atreven: parar, salir, observar… y volver siendo otro. Utiliza “el viaje” como acto de resistencia.
Ya para acabar:
“Hay libros que no te enseñan nada nuevo, pero te recuerdan algo que ya sabías y habías olvidado”. FP®
Fin.
Hasta que te vuelva a escribir, sé feliz.
Funcionario Presente ®

